Buenas tardes Sr. Director General de la OMS, Sra. Presidenta de la Conferencia de las Partes, Dra. Reina Roa; que en lo personal hace muchos años sigo su trayectoria y ha sido muy importante, a veces las causas públicas también nacen lideradas por las personas y el conjunto de las organizaciones que las sostienen. Sr. Jefe interino de la Secretaría del convenio, Andrew Black; estimados colegas que integran este Panel de “Diálogo Estratégico”, estimados y estimadas miembros de las Delegaciones de Estados Parte y No Parte, de organizaciones internacionales y de la sociedad civil, que también es otro pilar que durante años ha sostenido este convenio a lo largo de los vaivenes que podemos tener en nuestros países.
Como ministra de Salud del Uruguay buenas tardes y muchas gracias que me permitan estar en este Diálogo Estratégico con el título ‘Planeta saludable, futuro saludable, unido por generaciones libres de humo de tabaco’. Dirigirme a ustedes en esta undécima Conferencia de las Partes, en un momento histórico: celebramos veinte años del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco.
Veinte años de logros, de aprendizaje y también de desafíos que nos obligan a mirar hacia adelante con decisión pero también, con coraje político. El Convenio Marco cambió la historia del control del tabaco. Inspiró leyes que salvan vidas: espacios públicos libres de humo, advertencias sanitarias contundentes, medidas contra el comercio ilícito, impuestos más justos y políticas que hoy forman parte del sentido común de la salud pública.
Gracias a este tratado, millones de muertes han sido evitadas y millones de personas pudieron vivir mejor. Pero esos avances no pueden hacernos bajar la guardia. La industria tabacalera sigue buscando nuevas formas de influencia, y demasiados países aún enfrentan barreras para aplicar plenamente las medidas del Convenio.
Hoy también debemos reconocer con claridad que el tabaco es una amenaza ambiental. Desde el cultivo hasta el consumo, durante todo su ciclo de vida, el tabaco destruye bosques, agota suelos, contamina el agua y genera residuos tóxicos.
Cada año se talan más de 600 millones de árboles y se utilizan 22 mil millones de litros de agua para producir cigarrillos, mientras que miles de millones de colillas ensucian nuestras calles, playas y océanos con productos químicos y microplásticos.
Como se ha dicho acá, el tabaco enferma y mata a 7 millones de personas, primera causa de enfermedad prevenible en muchos de los países y en el mundo, atravesado también en la incidencia de las enfermedades crónicas, incluido y atravesado por las determinantes sociales, ambientales y comerciales.
A esta crisis se suma una nueva forma de contaminación: la de los cigarrillos electrónicos y productos de tabaco calentado. La industria los presenta como “innovaciones” o alternativas "más limpias", pero en realidad son nuevas puertas de entrada a la adicción para niños y adolescentes, y nuevas fuentes de residuos electrónicos.
Sus baterías, metales y componentes no biodegradables agravan el problema ambiental y ponen en riesgo la salud de las generaciones jóvenes.
La industria tabacalera debe rendir cuentas por la destrucción del ambiente y hacerse responsable de los residuos y daños ocasionados. Los Estados, por su parte, deben evitar ser parte del "ecolavado": esas campañas de aparente sostenibilidad que buscan distraer la atención del verdadero problema y de su magnitud.
Por eso, este aniversario es también un llamado a la acción política integral, colectiva y valiente. El control del tabaco no puede pensarse de manera aislada: debe integrarse a las agendas de cambio climático, salud planetaria y desarrollo sostenible.
Las políticas que reducen el consumo de tabaco también reducen la pobreza, la contaminación y la carga sobre los sistemas de salud. Avanzar en la implementación del Convenio Marco contribuye directamente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en particular al ODS 3 (Salud y bienestar), al ODS 12 (Producción y consumo responsables) y al ODS 13 (Acción por el clima).
Desde la semana pasada se está celebrando en Belem, Brasil, la COP30 sobre cambio climático, por lo que vemos una oportunidad histórica para fortalecer la coherencia entre las agendas de salud y ambiente. Desde esta COP11 reafirmamos que proteger la salud humana frente al tabaco es también proteger los ecosistemas, y que no puede haber justicia climática sin justicia sanitaria.
En otras palabras: invertir en control del tabaco es invertir en un futuro sostenible.
Durante esta COP discutiremos posibles caminos regulatorios sobre estos aspectos: la Secretaría del Convenio presentará un informe sobre opciones reglamentarias para el manejo de los residuos generados por la industria. Estas opciones incluyen medidas como prohibir los cigarrillos con filtro, prohibir el uso de productos de plástico desechables en los productos de tabaco, clasificar los residuos de los productos de tabaco como residuos peligrosos entre otras posibles medidas.
Para finalizar: debemos dar protagonismo real a los jóvenes. Ellos están liderando la defensa del planeta, denunciando la manipulación de la industria y reclamando, a los adultos, coherencia.
No los llamemos solo a participar, a que sean algo decorativo en nuestros eventos, llamémoslo a decidir porque son ellos quienes heredarán las consecuencias de nuestras decisiones o de nuestra inacción. Colegas, desde hace veinte años el Convenio Marco viene demostrando que la cooperación global puede vencer la inercia política y los intereses económicos más poderosos.
Como decía el Dr. Tedros, yo vengo y represento a un país muy pequeño del cono sur de América Latina. Y uno de nuestros ex presidentes, el Dr. Tabaré Vázquez, cuando fue presidente del año 2005 al 2010 y después en el otro periodo 2015 al 2020, demostró que un país pequeño el año 2016, defendiendo los conceptos de este convenio marco, prevalecía el derecho a la salud pública como un como un derecho en nuestro país y venció a una de las industrias tabacaleras más grandes y poderosas del mundo.
Hoy los que estamos acá tenemos que tener esta lucha juntos y juntas, comprometidas para que el cuidado de la salud no sea atravesado por los intereses económicos que todos sabemos que en nuestros países tenemos grandes presiones. La historia nos mira y nos pide actuar con la misma valentía que tuvieron quienes firmaron este tratado. Reafirmemos juntos el compromiso por un mundo más saludable, más limpio y mucho más.
Muchas gracias.