Buenas tardes y gracias.
Dr. Mansour Zafer Alqahtani, Presidente de la Reunión de las Partes en el Protocolo para la Eliminación del Comercio Ilícito de Productos de Tabaco,
Excelencias, distinguidos delegados, señoras y señores:
Les doy la bienvenida de nuevo a Ginebra y al cuarto periodo de sesiones de la Reunión de las Partes.
Tengo el gran honor de acompañarlos en esta serie de sesiones de alto nivel del cuarto periodo de sesiones de la Reunión de las Partes del Protocolo para la Eliminación del Comercio Ilícito de Productos de Tabaco.
Nuestro debate de hoy se centra en el tema «Justicia y enjuiciamiento: fortalecimiento de las medidas para eliminar el comercio ilícito de productos de tabaco».
Este tema nos recuerda que el Protocolo —y nuestros esfuerzos para aplicarlo— no solo está relacionado con la protección de la salud, sino también con la justicia, la legislación y la rendición de cuentas.
El comercio ilícito de productos de tabaco no es un delito sin víctimas, ya que alimenta la corrupción, el blanqueo de dinero y otros delitos graves.
El comercio ilícito también fortalece a los grupos delictivos organizados, que aprovechan la inestabilidad y el conflicto para ampliar su ámbito de actuación.
Los informes de las Partes y de la Organización Mundial de Aduanas confirman que estos grupos están evolucionando y utilizan métodos cada vez más sofisticados para el contrabando de productos de tabaco.
Por consiguiente, es esencial fortalecer las medidas judiciales mediante un enjuiciamiento firme y una aplicación completa de las normas.
Debemos velar por que quienes se benefician del daño y el sufrimiento deban enfrentarse a la justicia.
El Protocolo es nuestra respuesta colectiva a este desafío mundial.
El Protocolo es más que un tratado: es un marco para la acción coordinada que dota a las Partes de herramientas para cerrar la puerta al comercio ilícito.
Al cerrar esa puerta de golpe, lograremos un control más fuerte del tabaco y mejores resultados en materia de salud pública, y fomentaremos el desarrollo sostenible.
La aplicación del Protocolo no puede ser un esfuerzo aislado; debe integrarse en estrategias nacionales más amplias de lucha antitabáquica, en consonancia con el artículo 15 del CMCT de la OMS, que aborda directamente el comercio ilícito.
La lucha contra el comercio ilícito no desvía la atención de la lucha antitabáquica, sino que es una parte esencial de ella.
Aunque la industria tabacalera afirma apoyar las iniciativas destinadas a combatir el comercio ilícito, sus acciones a menudo cuentan una historia diferente. Las pruebas muestran que la industria lleva mucho tiempo involucrada en el comercio ilícito. Mientras tanto, ha utilizado el problema del comercio ilícito como táctica de miedo para disuadir a los países de impulsar medidas de control del tabaco. Es inaceptable.
El Protocolo nos proporciona las herramientas para actuar. El artículo 7 sobre la diligencia debida es fundamental: las Partes deben aplicar rigurosamente las medidas de diligencia debida para poder exigir responsabilidades a quienes participan en el comercio ilícito.
Solo podremos proteger la salud pública y mantener la integridad de nuestros compromisos mediante una acción firme y coordinada.
Juntos, debemos abordar también las ideas erróneas.
Los datos de la Organización Mundial de Aduanas muestran un aumento de las incautaciones de cigarrillos y otros productos de tabaco, que la industria tabacalera señala como prueba de que el comercio ilícito está aumentando.
Sin embargo, las pruebas nos dicen justo lo contrario: el comercio ilícito no está aumentando en el mundo.
En realidad, el aumento de las incautaciones refleja una aplicación más estricta y una mejora de la detección; en otras palabras, el comercio ilícito que escapa a la detección es cada vez menor.
Se trata de un progreso que merece un reconocimiento y que demuestra que las medidas del Protocolo funcionan.
Los esfuerzos que se llevan a cabo en todo el mundo para combatir el comercio ilícito siguen ganando terreno.
El Protocolo cuenta ya con 70 Partes de todas las regiones de la Organización Mundial de la Salud.
Permítanme felicitar calurosamente a Vanuatu, el último país en adherirse al Protocolo, que no tardará en entrar en vigor en el país.
Como todos sabemos, el Protocolo ofrece un marco para emprender acciones de forma coordinada, es decir, para dar una respuesta a la altura de la magnitud de este problema mundial.
Agradecemos el apoyo de la OMS, que sigue aportando sus conocimientos técnicos y su liderazgo en la lucha antitabáquica mundial.
Asimismo, queremos agradecer las valiosas aportaciones de la Organización Mundial de Aduanas y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, que se encuentran aquí presentes en calidad de observadoras, así como de la INTERPOL, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos y el Banco Mundial, que enriquecen nuestros debates mediante la organización de actos paralelos y la prestación de apoyo técnico.
La sociedad civil también desempeña un papel fundamental, ya sea aportando pruebas, orientando las decisiones o resaltando la importancia del Protocolo.
Por último, invitamos a los Estados que participan hoy en calidad de observadores a que se unan a nosotros: juntos seremos más fuertes en la lucha contra la amenaza que supone el comercio ilícito de tabaco en todo el mundo.
Un estudio realizado por economistas de la OMS y el Banco Mundial indica que, si los países profundizan en la cooperación, en la próxima década podría producirse un descenso decisivo del consumo de tabaco, tanto legal como ilícito.
Este objetivo de disminución del consumo está a nuestro alcance, pero requiere compromiso, colaboración y la plena aplicación del Protocolo.
Distinguidos delegados, tanto el tema de esta MOP — Unidos por la Justicia — como el de este segmento de alto nivel — Justicia y enjuiciamiento — son un llamamiento a la acción.
Este llamamiento nos recuerda que la eliminación del comercio ilícito no consiste únicamente en detener el contrabando, sino también en desmantelar las redes delictivas, proteger la gobernanza y salvaguardar la salud.
El Protocolo nos da las herramientas. Utilicémoslas de manera audaz, eficaz e integral.
Juntos, podemos eliminar el comercio ilícito y avanzar hacia un futuro más sano y justo.
Hagamos honor a nuestra promesa: proteger la salud, defender la ley y garantizar que prevalezca la justicia.
Muchas gracias.